Cambios humánicos

Ya que en la publicación anterior lo mencionamos, nos pareció bastante adecuado continuar un poco más tocando el tema de la crisis del cambio climático. Claro, no es tampoco que este sea un sitio muy serio para empezar, ni que vayamos a revelar la solución mágica perfecta para resolver un tema como ese. Aún así, como lo dijimos la semana pasada, es desde nuestros propios entornos personales que podemos aportar algo positivo a este mundo caótico que parece ir a la deriva últimamente.

Como lo mejor que tenemos son las ilustraciones -y las palabras- creímos conveniente la publicación de la tira que inicia esta publicación. Es apenas una crítica simple, pero el mensaje es claro: necesitamos volvernos más inteligentes ((como sociedad mundial, ejem! ninguna alusión personal a nadie!)) para poder encontrar soluciones más ingeniosas y efectivas para no solo combatir lo que ya está mal en el mundo, sino también para frenar las consecuencias nefastas que la acción del ser humano sigue generando por su manera de tratar y explotar la naturaleza.

Quizá también podríamos mencionar la ceguera, tan cómoda, tan barata, que nos impide ver lo malo de nuestra negativa a reciclar, por ejemplo, a malgastar el agua ((esa duchas de dos horas son fatales!)) o la enorme cantidad de energía eléctrica que se desperdicia en tener 2, 3 ó 4 pantallas activas diariamente para nuestro entretenimiento personal.

Es en estas pequeñas cosas que cada quien puede, de verdad, aportar un importante alivio al consumo excesivo de recursos naturales del planeta; y quizá, si  todos lo hiciéramos realmente, también disminuír el impacto negativo que el ser humano está ocasionando al clima.

Ahora, alejándonos un poco del sermón, yo, por mi parte, prometo dejar de bañarme de aquí en adelante para ahorrar tanta agua como sea posible. Ejem. Hasta la que sigue!